Quiero tratar en este artículo —que advierto que será duro y explícito— sobre toda la situación producida tras el «cambio» de contenedores en Pacs del Penedès el 5 de febrero de 2026. Cambio que se suspendió antes de Navidad y se terminó aplicando a finales de la semana pasada.
Planteado como un mero cambio de contenedores tras el subidón del 166,5 % en la tasa de basuras, ha acabado siendo una eliminación drástica y unilateral de puntos de recogida de basuras. Puntos que llevaban muchos años y con un uso consolidado y arraigado. No se puede decir que hubiera un incumplimiento y un incivismo. Aunque el ayuntamiento actual hace un tiempo quiso mostrar en RRSS una publicación de basura en la calle para dar alguna clase de sermón moralista. Comunicación cutre y barata, caso realmente aislado y descontextualizado como si fuera ejemplo de algo generalizado.
Cabe recordar que Pacs del Penedès tiene una población de unos 935 habitantes empadronados en 2025. Es un municipio muy escasamente poblado y siempre ha sido así. Y, de hecho, también ha tendido a tener una población muy dispersa. Tiene unos cuantos núcleos más poblados como pueden ser el centro, la Agrícola y el Club de Tenis o como lo quieran llamar, pero una gran parte de la población está esparcida por diferentes casas diseminadas. Si se quiere hacer política municipal, eso se debe conocer y trabajar con ello como eje prioritario, pues se trabaja para el pueblo, aunque parezca que algunos no ven más que en la política municipal favores a amigos, redes clientelares, mantener fiestecitas y asociaciones afines y que todo ello lo pague el abnegado contribuyente.
Un pueblo vivo o, como le gustaría a los responsables actuales, un pueblo «que late» no se dedica a reventar un sistema que funciona y está consolidado por uno que es, curiosamente, una basura.
Primero, lo conocido. Una subida del 166,5 % de la tasa de basuras. ¿El pretexto? La famosa normativa europea que unos cumplen y otros no. Y como va de recaudar, se aplica, nadie lo dudaba. Y, además, encaja con esas declaraciones primerizas del nuevo gobierno de Pacs que sostenía que «s’han d’actualitzar les normatives fiscals». Es gracioso porque eso era un eufemismo para «prepareu la cartera, nanos». Y en un ayuntamiento que estaba en superávit y tenía remanente. Pero eso se acabó, hay que gastar para que Pacs «bategui». Sinceramente, si hay que sangrar al ciudadano para que el pueblo viva, vaya mierda de salud tiene el pueblo. O jeta tiene el ayuntamiento. Hagan sus apuestas.
Aunque sabiendo que el concepto de pueblo vivo que tienen se acerca sospechosamente al de pueblo fiestero con cursos, talleres y eventos a cascoporro, no me extraña que haya que actualizar las normativas fiscales. Las cosas no se pagan solas. Las tienen que pagar los habitantes. Aunque nadie nos haya preguntado. Muchos presupuestos participativos para pantomimas, pero nadie puede decidir mantener su dinero en los bolsillos. Ni nadie parece poder decidir que quiere los contenedores donde siempre han estado y no a 500 metros.
Yo, personalmente, tenía los contenedores a apenas 60 metros. La forma normal, eficiente y humana de gestión pública y del servicio de basuras. Ahora está a 500 metros, cuesta arriba y por una carretera. Quizás tenga que ir en coche, que es muy coherente con el pretexto ecologista que ha hecho tener que ir identificado como un delincuente que come tres veces al día. Horrible. Y, además, algunos contenedores sólo se podrán utilizar dos veces por semana. Caro, lejos, precario y compartido con muchos otros. Cualquiera diría que es una medida de coerción social contra la gente humilde para que no consumamos.

Primero nos quitan más dinero para esa tasa inútil y, luego, nos quitan contenedores, nos identifican como a perros y nos los ponen en casa de Dios. Menos dineros, menos derechos, más distancia, más amenazas para quien no pase por el aro. Y, curiosidad, el vigilante municipal creado hace poco por ese nuevo gobierno municipal que era, originalmente, para vigilar la seguridad, ahora puede poner multas. Muy oportuno todo. Cualquiera diría que lo han construido todo adrede para convertir un tranquilo y pequeño pueblo del Penedès en una versión castiza de un estado policial en que pagas y tragas con los abusos o te multan y persiguen.
Sería bueno, ya que el ayuntamiento de Pacs del Penedès está tan controlador y vigilante, que se pusiera a actuar contra el cultivo y tráfico de drogas, las obras de dudosa legalidad y el control de velocidades en puntos que pone «20» y la gente va a 70. Yo creo que es algo bien sabido y ante lo que no se hace nada. ¿Por qué será? ¿Es difícil llamar a los Mossos o que el vigilante actúe en esos casos con lo que patrulla por el pueblo y sabe los puntos? No, es mejor quitar contenedores y poner los nuevos cacharros salidos de un mal viaje de alguien que leyó «1984» como inspiración a 500 metros. Los ancianos de un pueblo envejecido lo agradecen. Y el clima, si tienes que ir a tirar la basura en coche, te da palmas de admiración. Gran gestión. Podrían hacer una fiesta del reciclaje y hacer una competición de «lanzamiento de bolsa marrón». Lo mismo, si lo haces con muchas ganas, llegas a 500 metros y de premio te ahorras un viaje.
Aunque lo de los 500 metros de distancia tiene su aquel, quizás el ayuntamiento haga un plan y te dé una tarjeta: cada 10 veces que hagas esos 500 metros —que son 1 km si decides volver a casa y no te montas un campamento base junto a los dichosos contenedores— te la sellan y la puedes cambiar por un descuento del 2 % en la «botigueta» o elegir la caja sorpresa. Mejor elegir el descuento, que no quiero ir a tirar la caja, que es de cartón.
Ante tal ridícula situación que debería causar que cualquier servidor público sienta vergüenza y ponga soluciones rápidas, ya sabemos la respuesta de la clase política y funcionarial. En otro punto del pueblo hubo personas que, ante la eliminación de los contenedores de toda la vida, tiraron la basura en los espacios —ahora vacíos y con una especie de cordón policial— porque jamás se informó de la ubicación de los otros puntos ni en los puntos cerrados se puso una mera hoja con esa información. Hay que buscarse la vida. Tres días después —dos de ellos, fin de semana— de que esas bolsas aparecieran en ese antiguo punto, han destruido todo el vallado de madera para hacer desaparecer cualquier recuerdo de tal punto. Han sido muy ágiles. Ante la respuesta lógica, destrucción. Y no lo llamarán represión a esa forma tan repentina y violenta de actuar. No pueden poner los contenedores donde siempre, pero pueden destruir el vallado en minutos. Eso demuestra que la administración es capaz de hacer lo que sea necesario, si así lo cree. Y, por lo tanto, si nos han puesto los contenedores así, es porque así lo quieren y no de otra forma. Y si el sufrido habitante de Pacs lo ve mal, da lo mismo. Es evidente que esto no va del bien del pueblo, va de otras cuestiones.


Echarán balones fuera, eso lo sé yo y lo sabe cualquiera. Encontraron el pretexto de la normativa europea para subir las tasas. Ahora, si te quejas de tal sistema antisocial, se esconderán en cualquier tontería. Hablarán de la Mancomunitat, de la «empresa» o relativizarán el daño. Puede que sea objetivamente malo, pero les da igual. Si una señora de 75 años tiene que hacerse 500 metros con bolsas de basura, que piense que es deporte, me lo veo venir. Y si quiere comodidad, que vaya en coche. Que parece que habrá que comprarse coche para tirar unas bolsas de basura. Y pagar el impuesto de circulación, plan perfecto. A menos que seas un pijo con coche eléctrico y te lo perdonen. Que es lo típico que necesitan los ricos, incentivos fiscales. Los pobres que paguen y caminen.
Aunque tal basura de sistema y de caos con los contenedores no es exclusivo de Pacs del Penedès. Aquí sencillamente se ha hecho una comunicación nula de lo importante, no se ha consultado nada con los vecinos afectados —para que nos pillase a pie cambiado, obviamente— y se ha optado por el aguantar la tormenta. Eso explica la suspensión de la aplicación de tal basura de sistema antes de Navidad. Imaginemos la indignación y repuesto que habría producido si, como querían originalmente, lo hubieran hecho para Navidad. Mejor ahora, que con el Carnaval y las rúas, la gente está despistada. Pero hay más casos cercanos. Torrelles de Foix también está en las mismas.
Lo de Torrelles tiene aún más gracia visto desde fuera porque el alcalde está picándose por redes sociales, básicamente Facebook. Y, que se me permita la osadía, pero si tus vecinos se quejan cuando eres alcalde, meter excusas y hacerte la víctima es lamentable. Y sí, es desagradable que se te quejen y culpen, pero es que eres el responsable del pueblo, ¿qué esperabas? ¿Aplausos cuando haces algo bien pero que la gente humilde te sonría cuando les estás complicando la vida? Tal arrogancia no debería ser tolerada en un servidor público, por muchas elecciones que gane, la voluntad de servicio y la sumisión al bien común debe imperar. Si no puedes o, como es evidente, no se quiere mantener los puntos que jamás produjeron problemas, no se debe llorar por redes ante los vecinos. Puedes mentar a «la empresa» o aquello de «pondremos 5 puntos más». También es lamentable mentar que «un 30 % de la población ya tiraba la basura en coche». Gran argumento. ¿La estadística es municipal, de la Mancomunitat o del maravilloso mundo de Minabo? Pero sublime, todo sublime. Como el comentario pasivo-agresivo de «gracias por publicar donde vivo» a alguien que —me lo veo— mencionó tu domicilio para contrastar que tú has sido menos perjudicado mientras otros lo han sido enormemente. Incómodo, sí, porque parece un señalamiento. Y lo es, estoy seguro. Pero dudo que fuera una amenaza. Y si lo ves como amenaza, es que reconoces que hay agraviados que podrían estar muy enfadados. Eso debería hacerte consciente de que eres responsable y, otra vez, si no puedes o no quieres solucionar el problema, tienes opciones: dimitir o aceptar las consecuencias. Yo tampoco quiero que me caiga un lapo, por eso no escupo al cielo. Y lo mismo en Pacs, porque es lo mismo. Es cierto que, quizás, no seáis los responsables únicos y la Mancomunitat y esa «empresa» también pinten, pero eso no os exculpa. Eso os hace más culpables, pues en lugar de defender los intereses de la gente y la paz social, habéis aceptado un plan a todas luces dañino. Eso muestra que obedecéis a otros, en Pacs, Torrelles o cualquier otro cortijo.
PD para el ayuntamiento de Pacs del Penedès: no os preocupéis, no os odio, me dais asco y quería dejar patente que no hacéis ninguna clase de servicio ni os debéis al pueblo, pero eso era sabido de antes, queríais echar a los de toda la vida para montaros vosotros en el tiovivo. Pero un comentario más, aunque lo sabéis. Canta mucho enviar panfletos sobre talleres y eventos a los que no va ni el tato, pero no enviar la misma hoja con la información sobre la eliminación de contenedores y las nuevas ubicaciones donde Cristo perdió la sandalia. Sé que queríais evitar la polémica ahorrándonos esa información, pero la forma que habéis escogido es aún peor porque habéis elegido la cobardía por encima de afrontar las consecuencias de no haber defendido los intereses del pueblo. Si la Mancomunitat os facilita menos contenedores que antes, haber luchado, que para eso estáis en teoría. Con la subida de las tasas para pagar nuevos contenedores, nuevos camiones, identificaciones y chorradas y reventar el servicio de tal manera, los ánimos pueden estar alterados con razón, no os sorprenda.
PD para el de Torrelles: lo de «los camiones no caben», me ha llegado al alma. Me alegra que los contribuyentes hayamos pagado por menos contenedores pero nuevos y en ubicaciones incómodas y, además, camiones nuevos de medidas absurdas. Ya sé dónde van mis dineros, a pagar camiones nuevos que sirvan de excusa. Para eso haber comprado un tractor amarillo, que no es lo que se lleva ahora, pero podría servir para envases y esos sí que pasan por la carretera.