Dejamos a Axel en Barcelona. Después de su viaje a Gdansk y muchos días enfermo en el apartamento, volvió a casa sin haber hablado con la chica de Tinder. Pero un día, ya en España, descubre que ella está cerca. Entonces decide escribir:
“Hola, realmente hablas español?”
Pasan las horas. Axel mira el móvil muchas veces. Nada. No hay respuesta. Se siente un poco tonto. «No responderá”, piensa.
Pero en el momento menos esperado, cuando está comiendo en casa, vibra el móvil.
¡Es ella!
Morzysława ha contestado.
Axel abre el mensaje rápidamente.
“Hola 😊 un poco… estoy estudiando español, pero hablo muy poco.”
Axel se siente afortunado. Decide responder en español, pero después también en inglés.
“¡Genial! No problem, we can speak english.”
Ella responde en inglés:
“Yes, better in English 😅 I’m in Valencia now, on holidays.”
Axel se sorprende otra vez. “¡Qué casualidad y qué nombre más raro!”, piensa.
Empiezan a hablar cada día. La comunicación es sencilla, pero agradable. Axel pregunta:
“Have you tried Spanish food? For example, tortilla?”
Morzysława responde:
“Yes, I tried tortilla… but honestly, it’s not very special for me.”
Axel se ríe porque habrá probado una tortilla mala.
“Nooo 😄 In the north of Spain, tortilla is much better. You need to try it there.”
Ella responde con un emoji de risa.
La conversación continúa. Hablan de comida, de viajes y de sus ciudades. Un día, Morzysława le cuenta algo importante.
“I work in the Museum in Żuraw in Gdansk.”
Axel abre mucho los ojos. Él recuerda ese lugar. Era un sitio que quería visitar durante su viaje, pero no pudo porque estaba enfermo.
Ella responde:
“Then you need to come back 😊”
Durante varios días, hablan mucho. Axel se siente mejor. Ya no está aburrido como en Gdansk. Ahora tiene una conexión con alguien allí.
Pero las vacaciones terminan. Morzysława vuelve a Gdansk.
La conversación continúa, pero Axel quiere algo más cómodo. Un día decide preguntar:
“Can we talk on another app? Maybe WhatsApp?”
Hay unos minutos de silencio. Luego ella responde:
“Okay 😊”
Se pasan los números y empiezan a hablar por WhatsApp. Los mensajes son más rápidos, más naturales.
Pero entonces pasa algo inesperado.
En Valencia ocurre una catástrofe. Hay problemas en la ciudad, y muchas personas necesitan ayuda. Axel decide ir allí como voluntario. Quiere ayudar.
Cuando Axel llega a Valencia, Morzysława ya no está. Ella ha vuelto a Polonia.
Axel está ocupado ayudando. Está cansado. Tiene poco tiempo para hablar. A veces envía un mensaje. A veces ella responde horas o días después.
La comunicación se vuelve intermitente.
Pasan semanas.
Luego meses.
A veces hablan, a veces no. Pero no se olvidan.
Llega diciembre. Hace frío. Es Navidad.
Axel está en Barcelona y piensa en Morzysława. Recuerda Gdansk, los mensajes, las conversaciones. Decide hacer algo diferente.
Le escribe:
“Can you give me your address? I want to send you something.”
Ella acepta.
Axel prepara una postal de Navidad. En la postal hay una foto de él con su perro. Es una foto divertida y simpática. Escribe un mensaje corto en español y en inglés.
Va a la oficina de Correos y envía la postal a Gdansk.
Y muchos días después porque Correos no funciona, Morzysława recibe la carta. Le escribe:
“I got your postcard 😊 Thank you, it’s very nice.”
Axel piensa que tendría que haber enviado una foto en tanga, pero aún no.
Pero Axel no se queda ahí.
Un día, busca su nombre en redes sociales. Prueba en Instagram. Luego en Facebook.
Después de un rato… la encuentra.
Axel la agrega en Instagram.
También en Facebook.
Se ríe solo y piensa:
“Pensará que soy un acosador, pero mejor acosador que soltero”
Ahora pueden ver fotos, historias y un poco más de la vida del otro.
Y aunque la comunicación sigue siendo a veces lenta, algo continúa entre ellos.
Algo pequeño.
Algo curioso.
Algo que empezó con un simple mensaje:
“Hola, realmente hablas español?”
Y que todavía no ha terminado.
Continuará…