Krótkie teksty do czytania po hiszpańsku. Poziom B1.

Postanowiłem udostępnić teksty mojego autorstwa dla studentów zagranicznych uczących się hiszpańskiego. Piszę tę część po polsku jako wstęp, ponieważ głównym odbiorcą tekstów, które zamierzam napisać i opublikować, jest Polka. W każdym razie, każda osoba, która trafiła tutaj i szuka tekstów lub opowiadań po hiszpańsku na poziomie B1 (może A2 lub B2, ponieważ jako native speaker, być może nieświadomie zmieniam poziom na wyższy), jest mile widziana. Mogą to być Polacy lub osoby innej narodowości, żaden problem. A jeśli nie jesteś Marokańczykiem, chętnie pomogę.

Muszę dodać, że te teksty i opowiadania do czytania po hiszpańsku na poziomie B1 mogą nie być najzabawniejsze ani najlepsze. Każdy ma inne potrzeby i preferencje. Ale tak przy okazji, mam nadzieję, że te historie Wam pomogą.

PS: Wszelkie podobieństwo moich opowiadań po hiszpańsku do rzeczywistości to czysty przypadek. Ale jeśli nagle stanę się zbyt niegrzeczny lub będę wulgarny w żartach i obraźliwym humorze, pamiętajcie, że jestem Hiszpanem, siesta, fiesta, olé-olé.


Un viaje de ida y vuelta

Axel tiene 34 años y vive en Barcelona. Es el típico milennial español. Cabello castaño, pendientes, corpulento porque es español del norte, le encanta comer bien y estar con su perro en el monte. Un día decide hacer un viaje a Polonia porque es un tipo extraño. Compra un billete de avión y vuela a Gdansk porque era barato. Él odia viajar en avión, pero no tiene alternativa. Si quiere conocer una ciudad nueva del otro extremo de Europa y caminar por sus calles, hay que volar. Y, al final, se tarda menos en volar a Gdansk que en recorrer 40 km en tren en España.

Cuando llega a Gdansk, hace frío pero no mucho. Y la ciudad es muy bonita. Hay edificios antiguos, colores en las fachadas y el río Motlava pasa por el centro. Axel mira ese edificio llamado Zuraw varicas veces, pero decide ir a su apartamento, deja la maleta y piensa: “Mañana iré a visitar ese edificio».

Pero al día siguiente, Axel se despierta y no se siente bien. Tiene dolor de cabeza, fiebre y mucho cansancio. Intenta levantarse, pero le cuesta. Decide quedarse en la cama. “Solo es un día”, piensa.

Pasan dos días. Luego tres. Axel sigue enfermo. Sale muy poco, solo para comprar agua y algo de comida. El resto del tiempo está en el apartamento. Mira el móvil, ve vídeos y duerme mucho. Empieza a aburrirse. Horrible para un español.

Un día, sin nada que hacer, abre Tinder. Mira perfiles y piensa: “Quizás aquí soy exótico y tengo éxito». Pero pasan horas y no tiene matches. “Bueno… no soy tan exótico”, se dice.

Sigue mirando. De repente, hace match con una chica. Es joven, muy guapa, con cabello castaño y ojos azules. Es polaca. Axel se sorprende. “¡Vaya, qué suerte!» piensa. Fue la primera vez que hizo match con una mujer real, el resto de matches fueron con travestis.

Mira su perfil varias veces. Quiere escribir algo, pero no sabe qué decir. “Hola… no, muy simple. Hello… no, mejor en español… o en inglés… ¿y si no entiende?”, piensa. Y Axel no habla polaco.

Pasan los días y Axel sigue enfermo. Cada día abre Tinder, ve el chat y piensa en empezar la conversación. Escribe una frase, la borra. Escribe otra, la borra también. “Mañana”, se dice.

Pero mañana nunca llega.

Después de casi una semana, Axel empieza a sentirse mejor. Ya no tiene fiebre. Tiene más energía. Un día decide salir a la calle. Camina despacio, respira el aire fresco y mira a su alrededor.

Descubre que Gdansk es muy bonito. Las calles son limpias, los edificios parecen de cuento y hay mucha tranquilidad. Se siente seguro caminando solo. Ve gente por la calle. Las personas son serias, no sonríen mucho, pero cuando pregunta algo, son amables y ayudan.

Axel ve una cafetería llamada «Perro negro». Le hace gracia y recuerda a su perro. Y después huele el aroma de algo dulce. Son donuts polacos. Compra uno. Luego otro. “Están muy buenos”, piensa. Son dulces y diferentes a los de España. Empieza a disfrutar un poco más del viaje.

Krótkie teksty do czytania po hiszpańsku. Poziom B1

El último día disfruta pero no ha visitado nada. No ha hecho mucho. Tampoco ha ido a Zuraw. Ha pasado casi todo el viaje enfermo y no ha hablado con la chica de Tinder.

Llega el día de volver. Axel hace la maleta y va al aeropuerto. En el avión, mira su móvil y ve el chat otra vez. Sigue sin escribir.

Regresa a Barcelona. Está contento de volver a casa. Hace calor, hay sol y todo es familiar. La calle está llena de ruido, gente gritando y marroquíes robando. Como siempre. Un día, abre Tinder otra vez. Ve el perfil de la chica polaca y se da cuenta de algo sorprendente.

La chica está a solo 200 kilómetros.

Axel abre los ojos. “¿Cómo es posible?”, piensa. Entonces entiende: ella también está en España.

Ahora sonríe. “Vale… ahora el terreno de juego es España. Tengo ventaja”, se dice.

Respira hondo. Piensa unos segundos. Esta vez no borra el mensaje. Decide escribir lo más creativo y original que se puede decir a una chica por Tinder:

“Hola, realmente hablas español?”

Envía el mensaje.

Mira la pantalla.

Espera.

¿Axel recibirá respuesta?
¿La chica contestará?
¿Lo bloqueará?
¿Le enviará un pierogi-bomba?

Continuará…


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