El ocaso de los nuestros
En el décimo piso de un bloque de hormigón agrietado, en un suburbio olvidado de lo que alguna vez fue una nación orgullosa, vivía Goi, el último de su pueblo. A sus ochenta y siete años, sus ojos, aún fieros como el fuego en el bosque, miraban por la ventana hacia un horizonte de torres … Leer más